
🎙
Muy buenas amigos, continúa la historia, continúa la película y hoy pasa por casa.
De nuevo el Reino será testigo de un capítulo más de nuestra travesía, este mismo escenario que procura dormirnos cada dos semanas para que sigamos soñando, hoy tenemos una batalla más con un reparto de actores de lujo.
De un lado los nuestros, aquellos que hacen del cordobesismo una forma de vida, ese sentimiento imexplicable del que siempre hablamos y al otro, una marea blanquinegra que acecha la ciudad más bonita del mundo con el sueño de asaltarla.
Encuentro en las alturas, puntos en el casillero en ambas esquinas del cuadrilátero que quedan en nada con el pitido inicial, en el que tendremos una vez más que competir de tú a tú, once contra once y 90 minutos que dictarán sentencia.
Porque hay quien dice que solo tendrás éxito si crees que puedes tenerlo y en eso debemos estar, necesitamos seguir creyendo en que todo esto tiene un sentido, un comienzo y un final.
Un duelo con los papeles cambiados, un retorno a la realidad, esa que antes mirábamos de reojo. Ha llegado el momento de remangarse, llenarse la pechera de barro y no dejar ni una gota de sudor en el tintero porque lo único imposible es aquello que no intentas.
Trabajaremos duro y en silencio, dejando que el éxito haga el ruido por nosotros y que de nosotros sea lo logrado. No queremos nombres sobre el verde, queremos hombres, faeneros con pelo en pecho que defiendan esta camiseta marcada por la combinación de colores perfecta.
Dejemos a un lado a quien intente empañar nuestra hazaña, a los que se creen amos del calabozo por rezar en unos míseros papeles o a quien se refugia en nuestra grandeza con otro fin que no sea defender esta bendita locura.
No somos perfectos, somos auténticos y eso es lo que nos hace eternos en el tiempo. Nuestra grandeza reside en todos y cada uno de nosotros, en todos y cada uno de los desvelos por algo tan puro como el amor incondicional a nuestro equipo.
Somos fuertes porque fuímos débiles, estamos siempre en guardia porque fuímos traicionados, nos reímos porque siempre hay tiempo de estar tristes y vivimos en blanquiverde como si fuera el último día porque el mañana puede que no exista.
Vamos Córdoba, vamos mis zumbaos de turno que suena la campana de nuevo, los espartanos vuelven a ser llamados a fila, que pite el colegiado en el Reino de los sueños y que empiece el show ya.
✒ Pedro Navarro