
🎙Muy buenas amigos, nueva jornada, nueva batalla, nuevo primer día del resto de nuestras vidas porque eso es ser cordobesista, eso es ser auténtico y defender los colores de tu tierra.
Un sentimiento que no entiende de divisiones, capaz de convertir el pozo de la segunda b en una apasionante liga de élite, campos de barro en el mayor de los coliseos y teñir de blanquiverde cada grada que visite su equipo.
Sabíamos a lo que veníamos y así lo demostramos el pasado domingo, puesta de largo, sonó la campana y a los quince segundos ya nos mandaron a la lona del primer derechazo pero ahí estaba la soberana grada para levantarte cual musiquita de rocky y hacerte luchar de nuevo.
Ahí estaban los tuyos, los de bufanda en lugar de corbata, los que hacen de la blanquiverde el mejor de los trajes chaqueta y los que no cambiarían su humilde asiento en la grada ni por el más lujoso de los palcos.
Ya se escuchan de nuevo tambores de guerra en la lejanía, ponemos rumbo a la mancha, pelearemos con molinos como si de gigantes se tratara y si ancha es castilla como dicen, la pasión por este escudo es infinita.
Pobre de aquel que piense que nos van a regalar algo, en esta película el lobo va disfrazado de caperucita en cada partido, no jugamos contra un equipo, jugamos contra todo un pueblo que recibe con ilusión a un grande de esto, porque sí señores y señoras, el Córdoba es un grande y lo hacemos grande todos y cada uno de nosotros, con nuestras virtudes y nuestros defectos, con nuestras rencillas y desamores pero con la combinación de colores perfecta siempre por bandera.
Esa del verde de adelfas, el blanco de plata y una historia de amor eterno no apta para todos los públicos, ya rece en los papeles que rece, firme lo que firme o ponga la pasta que diga poner, millones o cero pelotero.
Hoy toca bajar al barro, no es día de gomina, perfume caro o fotito para el insta. Hoy es día de mono de trabajo, de adrenalina hasta las trancas y tirar de oficio.
Este equipo nunca está solo, siempre tiene su aliento necesario para vivir, jugar, sufrir y luchar juegue donde juegue.
Honor a los desplazados, a los que van en estos momentos rumbo a una nueva batalla desafiando el kilometraje y a los que desde la tierra prometida o cualquier parte del universo pararán el reloj del tiempo para ver al mejor equipo del mundo esta tarde.
Un grande de esto dijo que el éxito no es un accidente sino trabajo duro, perseverancia, aprendizaje, sacrificio y sobre todo, amor por lo que estás haciendo.
Eso hacemos, amigo, amar a nuestro escudo, cuidarlo y protegerlo sea cual sea la categoría, sea cual sea el campo de batalla, traspasemos fronteras con nuestra buena nueva porque de Córdoba hay que hablar hasta que el mundo se asombre.
✒ Pedro Navarro






