
🎙 Muy buenas, amigos! Por aquí andamos un domingo más, una nueva batalla llama a la puerta, a las puerta del Reino, del cielo, a las puertas de todos y cada uno de nuestros corazones.
Porque esta es la realidad, volvemos a sonreír sin perderle la pista al combate y con los pies siempre en el suelo.
La semana va engullendo días y en la mente solo nos ronda el ansiado pitido inicial, ese momento en el que los sueños echan a volar de nuevo y ese es el verdadero triunfo de todo lo que estamos viviendo.
Continuaremos cabalgando por el desierto, peregrinando hacia un mañana mejor y lo haremos a lo nuestro, lejos de los focos, de las cámaras y de los flashes.
Con hombres que cambian los likes en Instagram por huevos en el césped, con una grada que durante 90 minutos deja a un lado los mil y un pájaros negros de esos que atormentan y se centran en animar a su equipo.
Un equipo que necesita el aliento de su gente, el calor de la mejor afición del mundo y el rugido de un Arcángel que está sabiendo desde primera asumir también el papel que le toca.
Porque ya que estamos en el infierno o un piso incluso más abajo, que sea con una sonrisa en la cara, una sonrisa que refleje cada jornada ese sentimiento inexplicable, esa sensación al despertar de hoy juega el Córdoba.
Y es que da igual donde y con quien lo haga, el mismo ritual en primera, que en segunda o que en cuarta, el mismo himno al saltar los nuestros al campo y el mismo cielo de las tendillas que consigue dormirnos cada noche.
Disfruten, amigos, disfruten, pues por muy oscuro que puedan pintarnos todo, lo mejor siempre está por llegar, ser del Córdoba es lo más grande que nos pasó en la vida y hoy es nuestro día una semana más.
Vamos mi equipo, vamos mi gente, un nuevo capítulo espera ya entre bambalinas para ser escrito, vamos mi Arcángel custodio y dueño de nuestros sueños, el verde de adelfas y blanco de plata pide paso de nuevo.
Todos a sus puestos, agarren sus bufandas y que empiece el show ya!
✒ Pedro Navarro.








